XXXIII domingo del Tiempo Ordinario. “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”.

 

XXXIII domingo del Tiempo Ordinario

«El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán».

 

Cuando el año litúrgico va terminando, el Evangelio de Marcos de este domingo nos presenta una parte del llamado discurso escatológico de Jesús. Dicho discurso refleja un género literario que se llama apocalíptico, y lo que pretende es fortalecer la esperanza de la comunidad en un momento de dificultades y crisis. Para ello usa imágenes y símbolos llamativos y desconcertantes. Cuando el evangelista escribió este texto su comunidad estaba atravesando grandes tribulaciones como la guerra judía, la destrucción del Templo y algunas persecuciones.

En el centro del discurso se anuncia lo más importante: la venida del Hijo del hombre con poder. Es un título cristológico referido a Jesús. Jesús viene con poder a nuestra vida, en medio de las circunstancias concretas que nos toca vivir. También en medio de las dificultades y los sufrimientos de cada día. Y viene para darnos ánimo, fuerza y valor, para que vivamos con fidelidad y con alegría nuestra vida y nuestra misión.

La imagen de la higuera, que es un símbolo del pueblo de Dios, es una invitación a estar vigilantes y atentos para poder descubrir, en medio de las dificultades, que nuestras vidas están en manos del Dios fiel que tiene la última palabra y cuyo Reino ya está entre nosotros.

Un abrazo y feliz domingo.

Jesús Girón
Consiliario Regional
Equipos de Nuestra Señora | Región Levante y Murcia

 

 

Marcos 13, 24-32

En aquellos días, después de esa gran angustia, el sol se oscurecerá, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, los astros se tambalearán. Entonces verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y gloria; enviará a los ángeles y reunirá a sus elegidos de los cuatro vientos, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo. Aprended de esta parábola de la higuera: Cuando las ramas se ponen tiernas y brotan las yemas, deducís que el verano está cerca; pues cuando veáis vosotros que esto sucede, sabed que él está cerca, a la puerta. En verdad os digo que no pasará esta generación sin que todo suceda. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. En cuanto al día y la hora, nadie lo conoce, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, solo el Padre.


 

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