XXXI domingo del Tiempo Ordinario. “No estás lejos del reino de Dios”

 

XXXI domingo del Tiempo Ordinario

“No estás lejos del reino de Dios”

 

El Evangelio de este domingo nos presenta a Jesús que ya ha llegado a Jerusalén, después de un largo camino, y que ha tenido distintos encuentros con algunos grupos y personajes.

El último encuentro, al que hace alusión el texto, es la discusión con los saduceos acerca de la resurrección. Ahora, se trata de un escriba, un maestro de la ley, quien se acerca a Jesús para preguntarle por el mandamiento más importante de todos.

Hay que recordar que el judaísmo contaba con 613 mandamientos, que los fariseos habían tratado de ordenar según su importancia. El problema no era sólo que muchas escuelas rabínicas no se ponían de acuerdo en la jerarquía, sino que, además, la mayoría del pueblo sencillo no se sabía tantos mandamientos.

Jesús sintetiza todos esos mandatos en uno solo que tiene dos dimensiones, dándoles así la misma importancia.

Por un lado, recuerda el mandato del amor a Dios, ya recogido en Dt 6,4-5, el famoso Shemá Israel, que los hebreos recitaban varias veces al día para poder amar a Dios “con todo tu ser”. Era una forma de poner al Señor en el centro de la vida.

El segundo mandamiento ya estaba recogido en Lv 19,18: “Amarás al prójimo como a ti mismo”. Es interesante porque el mandato no dice “en vez de a ti mismo”, sino “como a ti mismo”. Es necesario quererse a sí mismo. Si no te quieres, si no te cuidas, no podrás querer ni cuidar a los demás… Tu manera de quererte, sin egoísmo, es punto de referencia para querer a los demás.

¡Qué grande es Jesús, que es capaz de poner en el centro de la ley el mandato del amor, y nos invita a vivirlo en relación con Dios, con los demás y con nosotros mismos!

 

Un abrazo y feliz domingo.

Jesús Girón
Consiliario Regional
Equipos de Nuestra Señora | Región Levante y Murcia

 

 

Marcos 12, 28-34

Un escriba que oyó la discusión, viendo lo acertado de la respuesta, se acercó y le preguntó: «¿Qué mandamiento es el primero de todos?». Respondió Jesús: «El primero es: “Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser”. El segundo es este: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. No hay mandamiento mayor que estos». El escriba replicó: «Muy bien, Maestro, sin duda tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios». Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo: «No estás lejos del reino de Dios». Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.


 

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