XXVII domingo del Tiempo Ordinario. “…quien no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él»”

 

XXVII domingo del Tiempo Ordinario

“…quien no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él»”

 

El Evangelio de este domingo nos presenta un pasaje del capítulo 10 de Marcos. Jesús sigue enseñando a sus discípulos durante su camino hacia Jerusalén. Jesús va mostrando un modo nuevo de vivir en algunos temas importantes para el hombre, como son la relación hombre-mujer, la riqueza, el poder, etc…

El episodio de hoy tiene dos partes: la primera, en confrontación con los fariseos, a propósito del divorcio; la segunda, con sus discípulos, en relación con los niños.

Los fariseos presentan un tema delicado, pero no buscan una respuesta, sino poner a prueba a Jesús. El divorcio estaba contemplado en Dt 24,1 para proteger a la mujer indefensa. Para ello era necesario una causa. Sin embargo, los hombres se habían ocupado en hacer esa causa cada vez más ridícula, hasta el punto de poder divorciarse si la mujer no cocinaba bien… Jesús cuestiona la ley de Moisés, apelando a una Ley mayor que estaba en los orígenes, cuando “todo era bueno”. Jesús recuerda la igual dignidad del hombre y la mujer, su vocación a un amor incondicional y total, defiende a la mujer, cosificada y ninguneada, y se opone al divorcio que la dejaba en una situación de clara desventaja.

La segunda conversación, con los discípulos, es una defensa también de otro grupo de personas en desventaja, los niños. Jesús los bendice e invita a los discípulos a hacerse como ellos. Los niños no siempre son ideales. Sin embargo, hay dos actitudes que podríamos imitar: la capacidad de sorpresa ante las cosas pequeñas de la vida, y la capacidad de confiar en el otro, aunque sólo sea por la constatación de su propia pequeñez y fragilidad.

Ojalá hoy podamos redescubrir el plan originario de Dios sobre cada uno de nosotros, y acogerlo con sorpresa y confianza. Jesús estará de nuestra parte y nos bendecirá.

Un abrazo y feliz domingo

Jesús Girón
Consiliario Regional
Equipos de Nuestra Señora | Región Levante y Murcia

 

 

Marcos 10, 2-16

Acercándose unos fariseos, le preguntaban para ponerlo a prueba: «¿Le es lícito al hombre repudiar a su mujer?». Él les replicó: «¿Qué os ha mandado Moisés?». Contestaron: «Moisés permitió escribir el acta de divorcio y repudiarla». Jesús les dijo: «Por la dureza de vuestro corazón dejó escrito Moisés este precepto. Pero al principio de la creación Dios los creó hombre y mujer. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne. De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Pues lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre». En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo. Él les dijo: «Si uno repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio».

Acercaban a Jesús niños para que los tocara, pero los discípulos les regañaban. Al verlo, Jesús se enfadó y les dijo: «Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis, pues de los que son como ellos es el reino de Dios. En verdad os digo que quien no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él». Y tomándolos en brazos los bendecía imponiéndoles las manos.


 

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