XXIV domingo del Tiempo Ordinario “¡Tú eres el Mesías!”

 

XXIV domingo del Tiempo Ordinario

“¡Tú eres el Mesías!”

 

El Evangelio de Marcos tiene como hilo conductor el camino que Jesús realiza desde Galilea hasta Jerusalén. En ese camino hay un punto central por estar a mitad del relato evangélico, y por la importancia de lo que allí se narra. Ese momento crucial es presentado en la liturgia de este domingo, cuando Pedro confiesa cuál es la identidad de Jesús, el tema fundamental de todo el Evangelio de Marcos. Todos hablan bien de Jesús, pero no llegan a descubrir su verdadera identidad. Sólo Pedro lo reconoce como “el Mesías”. Sin embargo, la fragilidad humana del discípulo se hace patente cuando se rebela ante Jesús, hasta el punto que Jesús le dice esas palabras tan duras, que en realidad habría que traducir: “ponte detrás de mí”. Pedro es el discípulo, no el maestro, y por eso es invitado por Jesús a ponerse tras él y seguir sus huellas. A Pedro le costará, pero, poco a poco, irá aprendiendo a cargar con la cruz y seguir a Jesús hasta el final.

Como podemos ver, la gente admira a Jesús, pero sólo sus discípulos los siguen con todas las consecuencias. ¿Dónde te sitúas tú? ¿Le admiras o le sigues?

Un abrazo y feliz domingo

Jesús Girón
Consiliario Regional
Equipos de Nuestra Señora | Región Levante y Murcia

 

 

Marcos 8, 27-35

Después Jesús y sus discípulos se dirigieron a las aldeas de Cesarea de Filipo; por el camino preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que soy yo?»*. Ellos le contestaron: «Unos, Juan el Bautista; otros, Elías, y otros, uno de los profetas». Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy?». Tomando la palabra Pedro le dijo: «Tú eres el Mesías». Y les conminó a que no hablaran a nadie acerca de esto. Y empezó a instruirlos: «El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser reprobado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar a los tres días». Se lo explicaba con toda claridad. Entonces Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo. Pero él se volvió y, mirando a los discípulos, increpó a Pedro: «¡Ponte detrás de mí, Satanás! ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios!». Y llamando a la gente y a sus discípulos les dijo: «Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga. Porque, quien quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará.».


 

Darse de baja

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies