XXIII domingo del Tiempo Ordinario. “¡Effetá!”

 

XXIII domingo del Tiempo Ordinario

“¡Effetá!”

 

Buenas tardes

Tras el tiempo de verano y vacaciones retomamos el comentario del Evangelio dominical.

En el Evangelio de este domingo, Marcos nos presenta un milagro de Jesús. El hecho sucede en territorio pagano, es decir, donde vivían aquellos que no creían en el Dios de Israel. Este milagro es interesante porque Jesús se retira con el enfermo, lo toca y dice una palabra de gran importancia simbólica.

Al retirarse, Jesús no busca llamar la atención ni el espectáculo, sino tener cierta intimidad con la persona que está sufriendo. Esto lo corrobora el hecho de que lo toca. No lo cura con la sola palabra como hace otras veces. Aquí hay un contacto físico, con el que Jesús muestra su cercanía y compasión. Por último, la palabra “Effetá”, cuyo significado viene explicado por el propio evangelista, hace referencia a la forma de la curación, ya que en aquel mundo se pensaba que los órganos enfermos estaban cerrados. Jesús abre sus oídos y su boca.

El mismo Jesús se acerca hoy a cada uno de nosotros. Busca la intimidad, quiere entrar en contacto cercano, y desea abrir también nuestros oídos para que podamos escuchar su voz y su Palabra, y nuestros labios para que podamos proclamar qué grande es el Señor, y decir: “¡Todo lo ha hecho bien!”

 

Un abrazo y feliz domingo

Jesús Girón
Consiliario Regional
Equipos de Nuestra Señora | Región Levante y Murcia

 

 

Marcos 7, 31-37

Dejando Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del mar de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo, que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga la mano. Él, apartándolo de la gente, a solas, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua. Y mirando al cielo, suspiró y le dijo: Effetá (esto es, «ábrete»). Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba correctamente. Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos. Y en el colmo del asombro decían: «Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos».


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