XIV domingo del Tiempo Ordinario. “Dejémonos sorprender”

 

 

XIV domingo del Tiempo Ordinario

“Dejémonos sorprender”

 

El Evangelio de este domingo nos presenta a Jesús volviendo a su pueblo. Allí estaban sus amigos, vecinos y conocidos de siempre. Ellos le habían visto crecer y conocían bien a Jesús y a su familia, pues Nazaret era una pequeña aldea.

El sábado, Jesús va a la sinagoga y allí se levanta para leer y comentar las Escritura. La reacción de sus vecinos es de escándalo e incomprensión. Ellos creen saber quién es Jesús, y que no es más que un simple artesano. En vez de dejarse sorprender y abrirse a la novedad de Dios, cuestionan aquello que Jesús dice. No son capaces de descubrir la presencia de Dios en aquel hombre a quien ya tenían catalogado. Tal vez lo conocían pero les faltaba la fe para reconocerlo.

En el fondo, el problema de aquellos vecinos, y también el nuestro, es que muchas veces nos cuesta acoger la presencia y la manifestación de Dios en lo pequeño y cotidiano.

Por eso, le pedimos al Señor que en este domingo nos ayude tener una mirada profunda de fe, y que nos dejemos sorprender por Aquel que se hace presente en los acontecimientos y las personas que forman parte de nuestra vida sencilla y normal.

Un abrazo y buen domingo.

Jesús Girón
Consiliario Regional
Equipos de Nuestra Señora | Región Levante y Murcia

 

 

Marcos 6, 1-6

Saliendo de allí se dirigió a su ciudad y lo seguían sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: «¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada? ¿Y esos milagros que realizan sus manos? ¿No es este el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?». Y se escandalizaban a cuenta de él. Les decía: «No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa». No pudo hacer allí ningún milagro, solo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se admiraba de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

 


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