X Domingo del Tiempo Ordinario. “¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?”

 

 

X Domingo del Tiempo Ordinario

“¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?”

 

El Evangelio de este domingo nos presenta a Jesús junto con tres grupos distintos de personas: su familia, los escribas y los discípulos.

Cada grupo se relaciona con Jesús de un modo diverso, pero la actitud de los familiares y de los escribas es muy parecida: unos creen que Jesús no está bien de la cabeza, y otros piensan que está endemoniado. Ninguno comprende el modo de actuar y vivir de Jesús porque se sale de lo normal, lo establecido y lo que se espera de él. Jesús es sorprendentemente libre. No le ata ningún prejuicio ni condicionamiento social. Sólo vive para cumplir la voluntad de Dios y hacer presente su Reino aquí y ahora.

El tercer grupo es el de aquellos que cumplen la voluntad de Dios, y, de este modo, se convierten en la verdadera familia de Jesús. Esto es muy grande porque cada uno de nosotros estamos llamados a entrar en esa relación familiar de intimidad con Jesús. Vivamos con fidelidad y alegría la voluntad de Dios y disfrutemos del regalo de formar parte de la familia de Jesús.

Un abrazo y buen domingo.

Jesús Girón
Consiliario Regional
Equipos de Nuestra Señora | Región Levante y Murcia

 

 

Mc 3, 20-35

 

Llega a casa y de nuevo se junta tanta gente que no los dejaban ni comer. Al enterarse su familia, vinieron a llevárselo, porque se decía que estaba fuera de sí. Y los escribas que habían bajado de Jerusalén decían: «Tiene dentro a Belzebú y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios». Él los invitó a acercarse y les hablaba en parábolas: «¿Cómo va a echar Satanás a Satanás? Un reino dividido internamente no puede subsistir; una familia dividida no puede subsistir. Si Satanás se rebela contra sí mismo, para hacerse la guerra, no puede subsistir, está perdido. Nadie puede meterse en casa de un hombre forzudo para arramblar con su ajuar, si primero no lo ata; entonces podrá arramblar con la casa. En verdad os digo, todo se les podrá perdonar a los hombres: los pecados y cualquier blasfemia que digan; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre». Se refería a los que decían que tenía dentro un espíritu inmundo. Llegan su madre y sus hermanos y, desde fuera, lo mandaron llamar. La gente que tenía sentada alrededor le dice: «Mira, tu madre y tus hermanos y tus hermanas están fuera y te buscan». Él les pregunta: «¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?». Y mirando a los que estaban sentados alrededor, dice: «Estos son mi madre y mis hermanos. El que haga la voluntad de Dios, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre».


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