Solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista. “Juan es su nombre”.

 

 

Solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista

“Juan es su nombre”

 

Este domingo hacemos un pequeño paréntesis en la lectura del Evangelio de Marcos porque celebramos la solemnidad del nacimiento de Juan el Bautista. Así, la liturgia nos presenta un texto del Evangelio de Lucas. Según el relato, al cumplirse el tiempo, Isabel dio a luz a su hijo, al que se le puso el nombre de Juan. Su nombre significa “fiel a Dios”.

Lucas es el evangelista de la misericordia. De hecho, el texto comienza diciendo que Dios había hecho a Isabel una gran misericordia. Las reacciones de los personajes ante la actuación de Dios son la alegría y la alabanza. Es interesante porque la alegría no es fruto de que todo vaya bien, sino de gustar la misericordia de Dios en la propia vida.

¿Cómo responder con alegría y alabanza cuando las circunstancias cotidianas no son fáciles? Lucas dice que todos reflexionaban y se preguntaban: “¿Qué será de este niño?” Tal vez nos falte eso: tener tiempo para reflexionar y preguntarnos, para rumiar y orar la vida. Así podemos ir adquiriendo, poco a poco, una mirada de fe, una mirada profunda, que nos permita descubrir la acción misericordiosa de Dios en nuestra vida, y responder con alegría y alabanza.

Un abrazo y buen domingo.

Jesús Girón
Consiliario Regional
Equipos de Nuestra Señora | Región Levante y Murcia

 

 

Lucas 1, 57-66.80

 

A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo. Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y se alegraban con ella. A los ocho días vinieron a circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; pero la madre intervino diciendo: «¡No! Se va a llamar Juan». Y le dijeron: «Ninguno de tus parientes se llama así». Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. Él pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre». Y todos se quedaron maravillados. Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua, y empezó a hablar bendiciendo a Dios. Los vecinos quedaron sobrecogidos, y se comentaban todos estos hechos por toda la montaña de Judea. Y todos los que los oían reflexionaban diciendo: «Pues ¿qué será este niño?». Porque la mano del Señor estaba con él.
El niño crecía y se fortalecía en el espíritu, y vivía en lugares desiertos hasta los días de su manifestación a Israel.

 


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