V Domingo de Pascua. “Permaneced en mí, y yo en vosotros”

 

V Domingo de Pascua

“Permaneced en mí, y yo en vosotros”

 

El Evangelio de este domingo V de Pascua nos presenta un trozo del discurso de despedida de Jesús en el ambiente de intimidad del cenáculo, después de haber compartido la última cena con sus discípulos.

Jesús se presenta como la vid verdadera. Para ello usa la fórmula de autorrevelación “Yo soy”, que aparece en otras ocasiones del Evangelio de Juan para expresar la identidad divina de Jesús en relación con algunos elementos muy significativos como el pan, la luz, la puerta, el pastor, la resurrección y la vida, el camino…

Pero además, el texto presenta a sus discípulos como los sarmientos, que unidos a la vid pueden dar buen fruto. Ser discípulo de Jesús significa, sobre todo, estar íntimamente unido a él a través de una experiencia personal de amistad. Cuando nos separamos de él, esa relación se enfría, y empiezan a “saltarnos teclas” que nos avisan que algo no va bien y que ya no estamos dando los frutos que podríamos y deberíamos dar.

¿Cómo cuidar esa intimidad con el Señor? Tenemos los sacramentos, la escucha de la Palabra, la oración personal, familiar, comunitaria… Cuidemos los detalles para cuidar la relación con Jesús. ¡Es importante!

Un abrazo y buen domingo.

Jesús Girón
Consiliario Regional
Equipos de Nuestra Señora | Región Levante y Murcia

 

 

Jn 15, 1-8

 

Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento que no da fruto en mí lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto. Vosotros ya estáis limpios por la palabra que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden. Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará. Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos.


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