Domingo de Pascua. El camino de la esperanza.

Domingo de Pascua

El camino de la esperanza.

El Evangelio de este Domingo de Pascua nos presenta la visita al sepulcro de tres personajes que habían tenido una relación especial con Jesús.

María Magdalena fue la primera. Era el día primero de la semana, que hace alusión al día primero de la creación de Gn 1,5. De hecho, algunos comentaristas afirman que se trata del día de la “recreación”. Según el narrador, era por la mañana pero todavía estaba oscuro. Ese contraste entre el alba y la oscuridad podría estar cargado de simbolismo que expresa el contraste entre la luz de la resurrección ya realizada y la oscuridad del corazón de María, que aún no ha descubierto esa buena noticia. Ver la piedra rodada no supone para ella más que la sospecha de que alguien ha robado el cuerpo de su Señor, y así lo comunica a los discípulos. Necesitará vivir el encuentro personal con Jesús para descubrir que ha resucitado.

Los otros dos personajes son Pedro y el otro discípulo, que ante el aviso de María salen a toda prisa hasta el sepulcro. A diferencia de María, ellos sí que entran y ven las vendas y el sudario.

No son pruebas tumbativas, sino signos de que algo grande ha sucedido. De hecho, el narrador dice que el otro discípulo al verlo creyó. De Pedro no se dice nada. Tal vez necesitará de la aparición de Jesús, esa misma tarde, para llegar a la fe pascual.

Hoy el Señor sigue dejando signos, en el camino de la vida, que nos hablan de que está vivo y que todos estamos llamados a participar de esa vida. Es posible que siendo ya de día, todavía estemos a oscuras. Preparémosnos a vivir el encuentro luminoso, aquel que es la razón de nuestra vida y la alegría de nuestro corazón.

Un abrazo y feliz Pascua de Resurrección.

Jesús Girón
Consiliario Regional
Equipos de Nuestra Señora | Región Levante y Murcia

 

Jn 20, 1-9

El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro.
Echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien tanto quería Jesús, y les dijo: –«Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto.»
Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo; pero no entró. Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio las vendas en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte.
Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.
Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos.


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