IV Domingo del Tiempo Ordinario. Les enseñaba con autoridad.

IV Domingo del Tiempo Ordinario

Les enseñaba con autoridad

El Evangelio de este domingo nos presenta la primera acción pública de Jesús en el Evangelio de Marcos. Jesús acaba de convocar a sus primeros discípulos, y con ellos comienza su misión, que consiste en anunciar la presencia del Reino de Dios como buena noticia.

Este anuncio lo hace con palabras y con hechos. El primero es la curación de un hombre que tenía un espíritu inmundo. Se trata de una acción liberadora porque sana al hombre del mal que le oprime, y, al mismo tiempo, una acción “ilegal” porque es realizada durante el día sagrado del sábado. Además, la realiza en la sinagoga, donde los escribas y fariseos se reunían para leer e interpretar la Ley de Dios. Jesús no tiene miedo porque sabe que ha venido a cumplir la voluntad de su Padre de liberar al hombre de todo aquello que le oprime.

De esta acción de Jesús podemos destacar 3 aspectos: primero, el espíritu inmundo pregunta a Jesús qué tiene que ver con él. La respuesta es nada porque Jesús ha venido a poner fin a todo lo que oprime al hombre. Segundo, Jesús le increpa con decisión y lo expulsa porque tiene poder para ello. El espíritu sale retorciendo al hombre porque la liberación de Jesús a veces supone golpes y violencia. Finalmente, todos se quedan estupefactos porque la acción de Dios no puede dejar indiferente al hombre que es testigo de sus efectos maravillosos.

Cada uno tenemos nuestros malos espíritus que nos quitan la libertad. Podría ser una buena ocasión para ponernos con humildad delante de Jesús y pedirle que nos sane y nos devuelva la alegría y la paz.

Un abrazo y buen domingo.

Jesús Girón
Consiliario Regional
Equipos de Nuestra Señora | Región Levante y Murcia

 

Mc 1, 21-28

Y entran en Cafarnaún y, al sábado siguiente, entra en la sinagoga a enseñar; estaban asombrados de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad y no como los escribas. Había precisamente en su sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo y se puso a gritar: «¿Qué tenemos que ver nosotros contigo, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios». Jesús lo increpó: «¡Cállate y sal de él!». El espíritu inmundo lo retorció violentamente y, dando un grito muy fuerte, salió de él. Todos se preguntaron estupefactos: «¿Qué es esto? Una enseñanza nueva expuesta con autoridad. Incluso manda a los espíritus inmundos y lo obedecen». Su fama se extendió enseguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.


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