JORNADA DE PILOTOS – Febrero 2015

Foto febrero-15Palabras como dar, recibir, pedir,… son bastante comunes en nuestras vidas, pero cuando las concretamos en nuestros equipos, en la Iglesia, adquieren un sentido muy diferente. Precisamente éste, “la ayuda mutua, su vivencia en ENS y en la Iglesia” ha sido el tema central de la pasada jornada de pilotos, permitiéndonos recordar, profundizar y descubrir muchos aspectos de lo que supone el ayudarnos mutuamente. Ya San Pablo nos pedía: “Llevad las cargas, los unos de los otros” (GaL 6.2). Por ello, el matrimonio y las parejas de un equipo están llamados a ayudarse mutuamente, tanto en el plano material como en el espiritual.

Sin pretender hacer un resumen estricto de lo que fue la charla, queremos destacar algunas cuestiones que nos parecieron realmente interesantes.

Empezamos con una idea que nos dejó a todos del revés: la ayuda mutua debe guiarnos en el camino de la santidad. ¡Menuda palabra: santidad! Si a primera vista parece inalcanzable, se hace más cercana cuando escuchamos las palabras del Papa Francisco: «Todos estamos llamados a la santidad, que consiste en dejar que Dios obre en nuestras vidas con su Espíritu». Y de eso se trata, dejarnos guiar por el Espíritu Santo en nuestras decisiones, pero no para llegar a ser uno mismo más santo, sino para ayudar al otro en su camino hacia la santidad. La ayuda mutua entre esposos debe lograr que el marido sea más santo gracias a su mujer, y que ésta alcance la santidad gracias a su marido.

¿Y cómo concretar esa ayuda mutua en el matrimonio, en los equipos, en la Iglesia? Para empezar, el evangelista Mateo nos dice: “Además os digo, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo sobre cualquier cosa que pidan aquí en la tierra, les será hecho por mi Padre que está en los cielos” (Mt 18, 19). No menospreciemos el poder de la oración. Tenemos un arma poderosa a nuestro alcance que une al matrimonio y fortalece al equipo. Los miembros de los equipos oran juntos los unos con los otros y también, los unos por los otros.Comencemos dándole gracias a Dios por tantos dones, por tanto bueno, y abramos nuestros oídos para poder escuchar Su respuesta a nuestras peticiones.

Otro aspecto de la ayuda mutua es que nos permite profundizar en la Fe.Los equipos deben ser cunas en las que la fe crezca y madure con la ayuda mutua entre las parejas y el apoyo del Consiliario Espiritual. No dejéis de ver una película preciosa que se nos recomendó relacionada con un aspecto tan fundamental en nuestra fe como es la promesa de la vida eterna: El cielo es real. ¡No os dejará indiferentes!

Por último, se nos comentó que la ayuda mutua cambia en las diferentes etapas del matrimonio. Las ilusiones, las experiencias, incluso las dificultades van cambiando con la madurez de la pareja. Como ejemplo de amor y superación encontramos al matrimonio Herbert y Zelmyra Fisher (Carolina del Norte) que batieron el récord Ginness del matrimonio más longevo,¡87 años casados! La clave de su matrimonio: “los dos somos cristianos y creemos en Dios. Él nos ha puesto en el mismo equipo para ganar”.

Quedémonos pues con que, en tiempos en los que los divorcios crecen y la familia se desvaloriza, no debemos rendirnos. Ayudémonos mutuamente y seamos testigos del amor de Cristo en nuestras familias, en nuestros equipos, en el mundo.

Miguel y Amparo (ENS-135)

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