Convivencia General: “La acogida”

DSC_0174Para quienes por diferentes circunstancias no acudieron a la última Convivencia General, nos gustaría hacer un pequeño resumen de los testimonios compartidos. Toda la convivencia giró en torno al tema de “la acogida”; la propia elección del lugar para la misma, el Seminario Menor de Xàtiva, ya respondía al deseo de acogida facilitando el acceso a la mayoría de los asistentes, por ser un enclave más céntrico para la Región.

Iniciaron la ronda de testimonios Amparo y Luis, nuestros coordinadores del EDIP, que al tiempo que nos informaron de la situación de nuestra región, pusieron el acento en la idea de que no basta con organizar y gestionar con eficiencia, se necesita además, hacer un esfuerzo de proximidad con disponibilidad, entrega y constancia, sin desanimarnos porque a menudo no se ven los frutos con inmediatez. También expresaron su preocupación por la dificultad en ocasiones para encontrar equipos que acojan a algunos materimonios que llaman a nuestra puerta.

María Jose y Juan Antonio nos contaron con gracejo y simpatía, el modo en que viven ellos el post-pilotaje, porque entienden que el hecho de que “cortar el cordón umbilical” no debe significar una ruptura, y por tanto, han buscado la forma de continuar cuidando la relación con los equipos que han pilotado, encontrándose con ellos, y cómo, la comunidad de mesa, ayuda a lograr la comunión fraterna.

Escuchamos seguidamente los testimonios de dos mujeres que, tras enviudar, superando la incertidumbre y el desánimo, decidieron seguir en sus equipos. Marina, que perdió a su esposo ya de mayores y cuyo equipo ha quedado reducido a un matrimonio y ella misma, pero que se siente acogida y acompañada por nuestro movimiento, y sigue acudiendo a la Jornada de Responsables, los Ejercicios Espirituales, la Convivencia General y a cuantos actos puede asistir. Conchín, que con dos hijos pequeños enviudó a los …. años, nos habló de sus dudas, de los momentos de dolor, pero también de como su equipo con su consiliario, después de haber llorado juntos, han reido juntos también y fueron y siguen siendo un pilar para ella y su familia, y nos habló además, de la importancia de aprender a acoger lo inesperado para así poder continuar viviendo con fe y esperanza, desde esas situaciones indeseadas.

Fernando y Cristina son una joven pareja, que por motivos de trabajo tuvieron que desplazarse a Alemania en donde han estado residiendo 3 años. Ahí se dieron cuenta de la necesidad de integrarse en una comunidad en la que se sintieran acogidos, pero no solo desde el punto de vista humano con un grupo de amistades, también en una parroquia y finalmente, compartieron con nosotros como intentaron poner en marcha un equipo de Nuestra Señora junto con otros matrimonios inmigrantes, si bien no llegó a cuajar, porque pronto volvieron a casa.

Por último, D. Francisco, el coadjutor de la iglesia de Santa Catalina, que compartió con todos nosotros su experiencia con los novios que acuden a casarse, y cómo éstos cuando se les recibe con calidez, acaban participando con una actitud más positiva en las Catequesis Prematrimoniales e incluso, aquellos que no se han confirmado, aceptan que se les prepare para el Sacramento. Nos impresionó cuando nos explicaba que él procura imitar el ejemplo de S. … , un fraile … encargado de la portería de su convento que sabía ver en cada persona con la que se encontraba, el rostro de Jesús y por eso, cada vez que llamaban a su puerta acudía presuroso diciendo: “ya voy, Señor”.

Este es solo un breve e incompleto resumen de los testimonios que presentamos para motivar nuestra convivencia. Luego, en cada reunión de los equipos mixtos, afloraron muchos más que con seguridad, habrán supuesto un estímulo para todos.

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