Ejercicios espirituales Febrero de 2014

Hemos asistido a los ejercicios espirituales del fin de semana del 14 al 17 de Febrero   en Benaguacil,  dirigidos por el padre Juan Miguel Díaz Rodelas, decano de la facultad de Teología y consiliario de Equipos. Éramos unas 18 parejas, más 7 viudas y 1 viudo.

La casa de ejercicios del Monasterio de la Virgen de Montiel, atendida por las hermanas terciarias capuchinas, que se caracterizan por una calidad de acogida excepcional, es un lugar que no se olvida; acogedora, limpia, con unas vistas extraordinarias y una comida buenísima. El ambiente, como siempre en las reuniones del Movimiento, de simpatía, naturalidad, amistad.

Si tuviéramos que resumir estos ejercicios con pocas palabras diríamos que lo que más nos ha gustado es que su director ha tenido la modestia y la sabiduría de reducir sus intervenciones a tres meditaciones sencillas, de pedagogía magistral y al mismo tiempo muy profundas (El Reino de Dios, Jesús y el Reino y los Discípulos del Reino) que nos centraron en lo que es el núcleo esencial de nuestra fe cristiana. Lo que Juan Miguel pretendió, sobre todo, es que fuéramos los participantes los que “nos ejercitáramos” en este tiempo de conversión que son los Ejercicios, según San Ignacio de Loyola, como ya se nos dijo la primera noche en la introducción.

Ese objetivo se logró totalmente porque el esquema propuesto; charlas, oraciones de la mañana, oraciones personales, sentada, reunión de equipo mixto, celebración penitencial, estuvieran pensadas, estructuradas y religadas entre sí para conducirnos a esa revisión de nuestra vida ante el Señor, mirándonos en el espejo del evangelio y guiados por su Espíritu.

Algunas ideas que nos marcaron

Primera meditación; los humanos hemos querido construir nuestra existencia al margen de Dios, sin reconocernos como sus criaturas. Jesús anuncia el Reino porque aunque Dios es Dios, El no reina en el mundo. Las curaciones de Jesús, el hecho de enfrentarse al pecado, raíz de todo mal, sus enseñanzas a los apóstoles sobre el misterio del Reino, eran signo de que estaba entrando en la historia la fuerza de Dios, como una paradoja, capaz de ser rechazada por la libertad humana.

Para los que lo aceptan, el Reino de Dios llega en la medida en que dejamos que Dios conduzca nuestra vida.

Segunda meditación; nadie antes de Jesús había dicho que el Reino estaba cerca y es que el Reino de Dios es Jesús. El hace presente la realidad del Reino con sus actuaciones; no solo curaciones sino la manera inhabitual de comportarse con los pecadores y marginados. En Jesús se nos ha mostrado lo que significa ser realmente humanos. La voluntad de Dios marcó toda su existencia y tuvo su manifestación extrema en su agonía en el huerto de Getsemaní, donde el tentador le propuso que aprovechara su condición de Hijo para librarse de la cruz.

Ser cristianos significa vivir al modo de Cristo, como hijos en el Hijo. Por el Bautismo nos hemos sumergido en el misterio de Cristo, de tal manera que su muerte es nuestra muerte y su vida es nuestra vida.

Tercera meditación; La decisión de los discípulos, no sólo de los apóstoles, de unirse en torno a Jesús, fascinados por El (también un grupo de mujeres que jugaron un papel básico en la Resurrección) fue creando un pueblo nuevo que quería vivir según El enseñaba y vivía.

Por eso hay que buscar un espacio corto, primero personal, luego en pareja, para escuchar su Palabra. Aprender un poco cada día lo que significa el Evangelio, la radicalidad del seguimiento de Jesús. El Reino de Dios cuesta lo que uno tiene y vale pues para todos. Se trata sobre todo de la disposición del corazón, de actitudes que demuestran que uno no está anclado en sí mismo, no se cree superior a nadie y quiere ser capaz de entregarse y de hacer de la vida un servicio a los demás.

Gracias Juan Miguel por tus palabras y tu estilo de presencia, por haber condensado toda tu formación en lo que pensaste podía ser esencial para nosotros y por tu fidelidad sin fisuras al anuncio del evangelio.

Gracias a Enrique y Dolores, los organizadores, que estuvieron siempre disponibles, atentos a todos, con simpatía, discreción y cariño.

Sin olvidar a José Miguel y Tere, los responsables regionales. Es una bendición que canten tan bien, que nos hagan emocionarnos cantando y que sean un testimonio para todos de cómo deber ser el servicio.

Alvaro y Mercedes Gómez-Ferrer Lozano

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