Un proyecto compartido a favor de las familias

fotoLa ocasión llegó con la celebración del Sínodo de los Obispos sobre la “Nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana” y con la apertura del “Año de la fe”. Como afirmaba Benedicto XVI era “una buena ocasión para introducir a todo el cuerpo eclesial en un tiempo de especial reflexión y redescubrimiento de la fe”[1]

Por aquel entonces distintos Movimientos familiares y matrimoniales llevaban una trayectoria de colaboración mutua gracias a su participación en el encuentro juvenil “Luces en la ciudad” promovido por el Centro Arrupe (Jesuitas). Era una oportunidad en que representantes de Equipos de Nuestra Señora, Encuentro Matrimonial, Encuentro de Novios, Comunidades de Vida Cristiana (CVX), Fraternidades Marianistas y Matrimonios Verbum Dei, se encontraban y trabajaban conjuntamente.

Fue el primer paso para crear un espacio de diálogo y reflexión compartida sobre cuestiones que afectan a la familia y a los matrimonios. El Sínodo de Obispos de aquel entonces y el Año de la fe contribuyeron a iniciar este espacio propuesto desde el Centro Arrupe.

Nos marcamos una hoja de ruta que permitiera acercarnos a tres escenarios familiares que identificamos con sus fortalezas y debilidades. En primer lugar, el de las familias con un proyecto definido que les posibilita crecer; familias con una identidad cristiana activa. En segundo lugar, el de las familias donde no hay proyecto definido o está debilitado; familias que nominalmente se definen como cristianas. Por último, el de las familias rotas, con graves problemas, en situaciones de precariedad, sufrientes.

El trabajo que se iba realizando en este espacio se acompañó de encuentros con miembros de los Movimientos implicados. De esta manera, se ampliaba el círculo y se creaba un cauce de conocimiento mutuo y reflexión compartida con muchos más.

Este año, el interés se ha centrado en el cuestionario para el Sínodo de la Familia. Nuevamente se convocó a todos aquellos que estuvieran interesados en aportar sus ideas y sugerencias de modo que se pudiera elaborar un único documento desde los Movimientos que están participando en este espacio. Y esta es la tarea en la que están ahora mismo los representantes de todos estos Movimientos familiares y matrimoniales.

La apuesta es clara: conocernos, apreciar la peculiaridad de cada uno, reflexionar conjuntamente, realizar un discurso más propósito sobre la familia y posibilitar acciones compartidas a favor de las familias estén en la situación en la que estén.

Ignacio Dinnbier, SJ

Director del Centro Arrupe y Consiliario Regional


[1] Benedicto XVI, Carta Apostólica Porta fidei

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