La piña

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La encuentro entre los pinares de Garaballa, esta la piña en medio del monte destacando por su hermosura. La miro y siento estar viendo un fruto perfecto y vivo. La cojo con la intención de hacerla mía, ella se deja. La contemplo con detenimiento y creamos un dialogo de ida y vuelta.

Conozco a su familia, el pino de donde nació, creció y se desligo al hacerse adulta. Ella se deja descubrir.

Hoy es hermosa, llena de plenitud y dispuesta a entregarse hasta la total generosidad. Pero un día fue tan recién parida como un niño, unida al cordón umbilical de su rama madre y allí creció, siendo un tierno piñote cerrado, dedicado solo a el mismo y su proceso de desarrollo y crecimiento. Jugo durante el tiempo de su infancia con los vaivenes del aire, el calor del verano, las nieves del invierno y las noches de luna.

De su pubertad paso a la madurez y como si de un ser humano se tratase, llego el momento de desligarse de su familia, de su pino, para vivir su vida por si sola, para realizar el proyecto de vida, para el cual fue engendrada.

La piña llena de elegancia, abiertas sus fuertes hojas, decidida a cumplir su misión, salta de las alturas para comenzar una nueva vida. La piña sabe cual es su primera misión, La procreación, por eso abre sus entrañas como esa madre primeriza y deja salir de sus profundidades tantas semillas –piñones- como hojas tiene, para

que nuevos pinos puedan continuar el proceso reproductivo y armonioso de la creación.

La piña ya vaciada sus entrañas, sabe cual es su siguiente misión: Ser nada menos que luz y calor para el genero humano necesitado de su existencia.

La piña, antes de acabar convertida en cenizas, como si de un ser humano cadáver se tratase, sabe que va a cumplir una gran misión. Ella dará luz a algún humilde hogar necesitado. Ella calentara las frías noches de las familias pobres que fueron a su encuentro. Ella aceptara su proceso vital con naturalidad, sabe que es su misión, para eso nació y por eso debe de morir.

Pero la vida tiene sus sorpresas. La piña que tienes en las manos esta sorprendida, se dice ¿ Que hago aquí en tus manos, engalanada, revestida de colorines y alegatos navideños, subida aquí a esta peana y de camino para tu casa.?

Y yo, que fui quien la recogió del monte oliendo a resina, jaras y romero tengo que confesar el resultado de una corazonada. Su hermosura me llevo a esta reflexión. La piña tiene similitudes con las personas.

Nacemos, crecemos y morimos. Nacemos y crecemos apegados a nuestros progenitores. Crecemos y llegamos a la plenitud, nos desapegamos, vivimos nuestra propia historia personal. Estamos a merced de los avatares de la vida. En nuestra plenitud estamos llenos de hermosas hojas, como las piñas, lo nuestro, son valores, cualidades, dones, como hemos colgado en cada hoja del adorno, estamos abiertos, dispuestos a darlos, a regalarlos. También tenemos una gran misión, la procreación y desde la donación suprema podemos estar dispuestos a ser lo mejor para quien lo necesite: luz en las noches oscuras y desesperadas y calor para aquellos que perdieron su soporte existencial y se encuentran desnudos por dentro.

Por eso, esta piña que te llevas a casa, es o puede ser, un símbolo de muchos sentimientos mezclados, que en estos días de navidad, donde parece que todos tenemos mas hojas y mas abiertas nos recuerden que los buenos valores son visibles cuando se ofrecen desde la generosidad, siendo donación para los demás.

Queremos que sea la piña un instrumento útil de dialogo silencioso de ida y vuelta con cada uno de vosotros, en este tiempo que Jesús ronda por nuestros corazones.

Para nosotros sois cada uno de vosotros seres especiales, hermosos como las piñas, subidos a la peana, un peldaño mas alto de la cotidianidad de la vida, llenos de abiertas hojas, muchos dones y valores, cada cual con los suyos, abiertos a la procreación de la carne y de espíritu y dispuestos a ser luz y calor sabiendo que como la piña un día acabaremos siendo cenizas, a diferencia de que a la piña Dios la creo como un vegetal y a nosotros nos hizo, los iguales a El.

Que esta piña sea eso, un motivo para detenerse y pensar que la Navidad es el mayor compendio de hojas abiertas, de dones y valores, porque para eso vino Jesús al mundo, para llenarlo de todo lo mejor, podéis añadir todas las hojas que queráis y el Hijo de Dios seguirá teniendo mas.

¿ Cuantas tenemos cada uno de nosotros.?

Que tengáis una Feliz Navidad ………Que el 2014 sea un año mas justo que este.

Manolo y Pura (Equipo Aldaia 2)

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